martes, 14 de mayo de 2013

La soledad... ese coco detrás de la puerta

mujeres, problemas con la pareja, relaciones de pareja, soledad, horizonte femenino

En su novela Diario de una buena vecina, Doris Lessing hace una afirmación que llevo algunos meses digiriendo.   La autora dice: "Jamás hubiera sospechado... la existencia de algo que haría inevitable que dijera: no tengo elección".  El personaje en quien pone tales palabras es una mujer madura, profesional, madre de dos hijos.  Con un empleo ideal y un matrimonio en crisis.

No pienso explicar aquí el contexto en el cual se desarrollan las situaciones que acontecen al personaje y que dan lugar a la expresión.  Simplemente, quiero señalar que por miedo a  estar solas muchas mujeres nos empeñamos en sostener relaciones de pareja que ya cumplieron su ciclo, como quien pretende reanimar un difunto.

Los argumentos a considerar a favor de este empeño son diversos: los hijos, la dependencia económica, las conveniencias sociales, las ventajas que la unión trae para ambos.  La ceguera del hombre que sigue sin entender que somos el amor de su vida, el deseo de darle una lección, el resentimiento o el odio que sentimos hacia él por no querernos como le hemos amado, entre otros.

mujeres, problemas con la pareja, relaciones de pareja, soledad, horizonte femenino

He tenido experiencias similares y en las reflexiones a que han dado lugar, me visualizo como un ser pequeño, agazapado detrás de la puerta de una habitación que permanece a oscuras. 

Esa visión me ha permitido comprender que más allá de todas esas argumentaciones a favor de sostener una relación inviable, que, por supuesto, puede mantenerse por años en los buenos términos de la convivencia pacífica, el auto engaño o la aceptación pasiva del fracaso (has tú lo que te venga en gana que yo hago lo mismo), sin dar por terminada la relación de facto.  Digo, lo que ha caracterizado mis experiencias y quizás las experiencias de otras mujeres que como yo dilatan dar ese gran paso, es el miedo a encargarnos de nuestra vida, que nos están devolviendo para que la gobernemos a nuestro antojo, con los nuevos vínculos y compromisos que trae amarrados.

Volviendo a Lessing y su gran frase, después de meses de digerirla, ahora no existe para mí algo que me lleve a decir: "no tengo elección".  Porque la soledad, ese coco que nos espera cuando abrimos la puerta de una casa vacía, no es otra cosa que la incapacidad de disfrutar de nuestra propia presencia.

Libertad... para pensar


Si te gustó ésta historia ¿Nos ayudas a compartirla? GRACIAS!!!

1 comentario:

Gracias por comentar, tus palabras me permitirán vislumbrar otras opciones de interpretación y comprensión de este universo.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...