sábado, 25 de julio de 2015

Solipsismo


Historia de historias, Soledad, Solipsismo, Horizonte femenino
Imagen cortesía de Paolo Butturini

Me llueve adentro.

Rauda, violenta, sin pausa, se desgrana la lluvia desde mi cabeza. Grises nubarrones se apretujan en mi sangrante bóveda. Inagotable diluvio vierten mis horas más negras.

Me llueve adentro.

La presión mella mis sentidos. Deambulo sonámbula. Mis ojos son dos torrentes. Mis oídos recogen el gotear continuo sobre mis entrañas. Tic, tac, tic, tac, un reloj cuenta gotas. Mi lengua es un brazo de río, viaja crecida y en su caudal extraviado arrastra consigo la palabra y lo que nombra; busca su desembocadura y anhelante forma un estuario con el mar rojo que me ahoga.

Me ha llovido adentro.

No preciso lugar para guarecerme, la lluvia arrecia y en su caída amenaza echar por tierra una morada que soy yo misma.



2 comentarios:

  1. Después de la tormenta siempre viene la calma. Me gusta mucho como escribes y como expresas tus emociones. Me siento identificada. A veces necesito tocar fondo para izar el vuelo...
    Excelente.
    Un fortísimo abrazo

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    Respuestas
    1. Hola, Maribel. Gracias, querida por tu respuesta. Días felices para ti

      Eliminar

Gracias por comentar, tus palabras me permitirán vislumbrar otras opciones de interpretación y comprensión de este universo.

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