Cosas de mujeres I: Infidelidad

Imagen de Bruno Glätsch en Pixabay "Pipi bonito" era un depredador de altura. El mote lo conocía todo el barrio. Su fama, hecha en gran parte de labia, atraía cual moscas a las viejas buenas, de glúteos grandes y tetas generosas; capaces de llenar los brasieres que no colmaban los incipientes senos de Sonia. No tenía ocupación fija, trabajaba en diversos oficios siempre que le permitieran retozar en su alcoba al caer la tarde, a esa hora acostumbraba llevar mujeres a su lecho. Dilataba el acto sexual para alcanzar el paroxismo justo cuando Sonia entraba a la casa y recorría el pasillo hacia la cocina. La saludaban las exclamaciones y los jadeos de la amante de turno. Su cara se contraía en un rictus de dolor y espanto. Dejaba las bolsas de mercado sobre el mesón y salía a recorrer el barrio. Se distraía con minucias, les daba a los amantes el tiempo justo para terminar y despedirse. La escena, tantas veces vivida...