Cosas de mujeres II: la creación

Y se hizo la luz... Sofía surgió de la nada, envuelta en sombras que danzan en los principios de todo. En su infinita soledad, con la única tarea de contemplar el vacío, decidió dar a luz a su propio mundo. En el primer acto de creación, se dotó de cualidades excepcionales para asegurar un dominio absoluto sobre sus invenciones. Pensándose cuidadosamente, en el siguiente acto, tejió artificios en blanco y negro, imponiéndolos a la realidad paralela: una casa suspendida en el aire con una lumbre eternamente ardiendo, un jardín ajeno a las estaciones, animales fantásticos extraídos de sus cuentos favoritos y un columpio desde el cual abarcaba todo. Siendo una novel creadora, las ilusiones de Sofía resistían tomar forma; eran figuras gelatinosas que licuaban las horas sin piedad. Con persistencia, aprendió a darles vida por más tiempo. Una vez construido su mundo exterior y temiendo el olvido, Sofía comprendió su destino. Anhelando reconocimiento, se fecundó con sus propios fra...