Superposiciones

Innsbruck - Ed Fairburn Algunas tardes pienso en ello, mientras se extingue la luz nace el temor de sembrar mi propia muerte. El ambiente es propicio, fecundo miedos que iré pariendo en horas postreras. De un borronazo el cielo se torna triste. La noche baja en silencio, su irrupción me recuerda el efecto que produce la flama al consumir el papel. La luna es un ojo de buey. Brotan pequeñas iridiscencias, destellos que anticipan la mañana. Bajo este cielo quebrado se esconde el día, la ruta que delineamos las horas previas. Trabajo de Sísifo que sólo agota la muerte. Antes de ser ocaso pinto sus líneas, espero que en las orillas queden vestigios, pero la suerte me esquiva, pierdo fragmentos de vida en el incendio nocturno. Fuego que todo lo purifica y me deja a oscuras. Son los miedos, las pesadillas de una ciega, el camino que recorren mis palabras. No se debe acorralar al destino, es preciso inclinarse sobre lo ya vivi...