Cucunubá, Cundinamarca, Colombia Desconocían mis padres en su sabiduría, oculta bajo capas y capas de preceptos inventados por otros, que la idea de Dios, aunque parezca rígida, es funcional. Se acomoda a los gustos y tendencias del público más exigente. Sin embargo, mis padres me legaron un saber incuestionable, antiguo y pendenciero, lleno de catedrales, monjas y clérigos, que representan el vínculo entre nosotros y una imagen divina al uso de estrategias institucionales. Una idea oxidada que corroe cualquier indicio de libertad más allá del canon. Mis padres nunca hablaron de sus creencias ni de sus miedos. De lo primero hay que decir que para ellos Dios era la única cosa cierta, las tragedias, el hambre y los conflictos ocurrían porque los pobres cierran la lista de prioridades de lo divino, o porque en sus afanes diarios se olvidan de creer lo suficiente. Por su parte, el miedo re...