Envejecer

Imagen de Pixabay A tres pasos de la tumba la muerte no persigue al hombre por la escarpada geografía de las cosas, no presta su voz a los demonios susurradores de odios ni engendra momentos suicidas que descuelgan de la vida presurosos. Previo a su partida el hombre es transparente, más simple su figura, los pies se adhieren a la tierra vigorosos, la mirada fija en el vacío, espera, y el alma ocupa la cavidad del silencio. Ante la oscuridad inminente el mundo adquiere la proporción de las manos, y los seres la medida de su impulso. Se reduce la distancia entre el cuerpo y las cosas, se atraen inevitablemente, se acercan, chocan y se mezclan. La muerte, el hombre y el mundo son un todo. ¡Libertad... para pensar!