A ti que no tienes nombre

Mi ojo - Fotógrafo Paolo Cesare Butturini No me olvido de vivir mientras muero. No pretendas olvidarme una noche sin luna, dejé mi rastro en el desierto para que no me pierdas. Pedí al viento que arrastrara hacia ti el aroma de mi piel en celo. Olvídame cuando la luz sea tan fuerte que enceguezca, cierres los ojos para negar el mundo y los abras frente a mí cuando todo adquiera forma. Si el dolor por mi partida dobla tus piernas, ¡despierta! te sorprenderá la vida, inigualable, suave al tacto. Será como agua fresca para el sediento, y luz en los ojos de quien recorre un túnel. ¡Libertad... para pensar!