Estación derrota

Catedral de Siena, Italia (Fotógrafo Paolo C. Butturini) Las rupturas amorosas asemejan paradas forzosas, en estaciones lejanas y desconocidas. Al descender, buscamos con afán algo o alguien que justifique nuestra presencia. La mirada vaga por rostros y figuras que se tornan grises o pierden su encanto demasiado pronto. Acorralados por el orden de las cosas, nos evadimos a un momento anterior al caos y al dolor del presente. Allá donde el lenguaje tiene sentido y podemos construir oraciones sin oscilar entre el pasado vivido con la pareja y el presente sin ella. Las rupturas también tienen la impronta de una noche pasada a la intemperie o una parada brusca en la autopista. Pero mi sensación favorita es el vértigo que producen, similar a una caída al vacío, y La angustia por saber cuál es el punto final de la historia y que distancia debemos recoger hasta alcanzarlo. Con el quiebre de la continuidad, nos sentimos incó...