Ana Díaz de Romero (Guayabal)

Ana Díaz de Romero, Mujeres escritoras del siglo XX, Dominio público, Escritoras colombianas,
Ana Díaz de Romero, escritora colombiana
 

Madrecita

Madrecita linda, madrecita buena,
que tuviste un día labios de granada,
    dientes de marfil
    bucles de rodaban
    como una cascada,
sobre esa tu espalda tibia y perfumada,
sobre ese tu cuerpo tallado a buril...

Madrecita buena, madrecita mía,
madrecita linda, que tuviste n día,
todos los encantos de una bella hurí.
Madrecita santa, madrecita buena,
blanca y perfumada como una azucena,
    que al abrir su caliz
    convirtiólo en cuna
    por merecer a mí

Madrecita suave, tierna y cariñosa,
si un día tuviste mejillas de rosa,
cuerpo de sultana, boca    de rubí,
y tus senos eran como pomarrosa,
donde yo mordía    cual niña golosa,
    muy agarrad1ta
    y abrazada a ti

Madrecita linda, madrecita buena,
si en aquellas glorias de felices día
tierna    y cariñosa mi cuna  mecías,
con dulces arrullos y suave vaivén.
«Duérmete mi linda, duérmete mi nena,
duérmete vidita, duérmete mi bien»,    '
    hoy, vén como entonces
    a dormir mi pena,
    a dormir mi pena
    que es tuya también!...

Madrecita linda, madrecita buena,
que en    aquellas noches de la luna llena,
ponías el columpio en aquel gran árbol
    de  nuestro jardín,
    y allí me  llevabas
    el dulce y la cena,
    olorosa a musgos
    clavel y verbena,
    olorosa    a rosas,
    durazno    y Jazmm.
 
Y después... ¡qué gritos, qué lloros, qué penal,    

porque tú intentabas bajarme de allí,
"bájate mi vida, bájate mi nena"
Porque el coco viene a robarme a ti..
Ven que tu muñeca te guarda en la cuna,
y el papá del cielo va a guardar la luna
    y hasta las estrellas
    formales y bellas
    se van a dormir."

Hoy todo ha cambiado, madrecita mía
y yo en el culumpio de mi corazón,
soy la que te mezo de noche y de día,
y nunca pretendeo bajarte de allí,
hoy tú eres mi nena dulce y consentida,
yo tu madrecida, eso soy de ti
Porqu eres la vida de mi misma vida,
    porque eres mi arrullo,
    porque cree mi flor,
    porque es mi dicha
    llevarte por cena
    la miel    de mi amor!

Si todo    ha cambiado, madrecita mia,
si hoy tú eres la débil, yo la vigorosa,
la que voy libando cual la mariposa
    la miel    de la flor,
vén, y sé la reina de nuestra colmena!...   
y como en la vida no hay placer    sin pena,
    ¡vén, liba, conmigo,
    las dos    soliticas,
    sin ningún testigo
    la miel y el dolor!

Si hoy todo ha cambiado, madrecita buena
madrecita santa, cual lo fue María   
    madre de Jesús,
vén! ¡Júnta tu    boca con la boca mía!
y beba yo, en ella la dulce ambrosía,
    donde todo es gloria
    santidad y luz!   

Y en la cruel ausencia, madrecita mía,
te irán mis estrofas cual una canción
y cuando se extingan las luces del día,
y el toque del Angelus, nos lleve a oración,
    ¡mándame tus besos,
    madrecita mia,   
    tus dulces caricias,
    y tu bendición!... 


Bibliografía

Las mejores poetisas colombianas / Josefa Acevedo de Gómez... [et al.].  Series Biblioteca aldeana de Colombia Selección Samper Ortega de literatura colombiana.  Editor: [Bogotá] : Minerva, 1936.


¡Libertad... para pensar!

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