Renée Ferrer (1944)
Renée Ferrer, escritora paraguaya
Biografía
Renée Ferrer es una destacada figura en el ámbito literario paraguayo, reconocida por su prolífica carrera como poeta, novelista, cuentista, dramaturga y académica. Además de su amplia producción literaria, ha desempeñado roles importantes en instituciones culturales y literarias de Paraguay y ha representado a su país en eventos internacionales.
Nacida en Paraguay, Ferrer es Doctora en Historia por la Universidad Nacional de Asunción. Su trayectoria académica incluye ser miembro fundador de la Sociedad de Escritores del Paraguay, Escritoras Paraguayas Asociadas, el PEN Club del Paraguay y la Asociación de Literatura Infanto-Juvenil del Paraguay. También ha sido Presidenta de la Academia Paraguaya de la Lengua y ha formado parte del Instituto de Investigaciones Históricas, así como del Consejo de la Alianza Francesa.
A lo largo de su carrera, Ferrer ha impartido conferencias sobre literatura paraguaya y ha realizado lecturas de su obra en diversos países, incluyendo Israel, México, Francia, España y los Estados Unidos. Su obra, tanto poética como narrativa, ha sido ampliamente reconocida y ha sido incluida en numerosas antologías. Entre sus obras más destacadas se encuentran "De cómo un niño salvó un cedro" (2011), "Las moradas del universo" (2011), "Campo y cielo" (2010), "La querida" (2008), "Vagos sin tierra" (2007), "Los nudos del silencio" (2003), "Las andanzas de un anhelo" (2003), "La colección de relojes" (2001), "De la eternidad y otros delirios" (1997), "Por el ojo de la cerradura" (1993), "Nocturnos" (1987) y "Peregrino de la eternidad" (1985).
Su obra ha sido traducida a múltiples idiomas, incluyendo guaraní, francés, inglés, alemán, sueco, rumano, portugués, italiano, albanés y árabe. Ferrer ha sido galardonada con numerosos premios y reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Literatura de Paraguay (2011), el Premio MENADA (2006), el premio de honor a la obra completa otorgado por la Casa Naaman para la Cultura del Líbano (2004) y la condecoración Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de la República Francesa (2003).
Su contribución a la literatura y la cultura paraguaya ha sido invaluable, y su legado perdurará como parte integral del panorama literario del país.
Itinerario del deseo
Anoche tuve audiencia con mi cuerpo,
tu fantasma, mis señas personales:
indagué en el desánimo, en el cerco
de mis fiebres. Obsesos arenales
me circundan y crecen hacia adentro.
Me someten sus dunas, a las cuales
rehúyo, añoro, niego, miento, encuentro,
ofrendando el temblor de mis portales.
Sin que medie la luna te poseo
siguiendo de la sangre los puntales.
Dichoso itinerario del deseo
cuando abrevo mi sed en tus panales.
Cuando el alba se apresta a desvestirse
se despiden tus sombras, antes de irse.
(1993)
Abandono
¿De qué remota lengua desasida
proviene este resabio de abandono?
En cavilosa soledad corono
una imagen de niña estremecida.
¿De qué lejano olvido, que se anida
en las letales naves del encono,
desembarca esta queja con su tono
de brisa a la intemperie amanecida?
¿De qué brazos amantes del despego
zarpó el velamen de mi tierna mano,
la brújula extraviada en el abrazo
confinado a la orilla? ¿Qué hay del riego
de besos en que, cándida, me ufano,
si hurté la dirección de su regazo.
(1993)
Ahora me olvidas
Y ahora me olvidas.
Fui anónimo guijarro
tramontando tu arena
pétalo
que se fue desprendiendo de tu cerco
un canto sin acordes resonando
en sordas caracolas.
Sí
ahora me olvidas.
Pero cuando entregue
esta envoltura descartable
y
mi identidad se duerma
desbrumaré mis ojos
te miraré con olvido
ahogaré tus palabras
en el silencio.
(1994)
Andinismo
Los labios suben;
laboriosos, escalan las uñas,
las rodillas
-andinistas de fuego-,
ávidos, se demoran en los pozos de sombra
que conceden la luz.
La exploración se adentra
entre el follaje hirsuto y la fuente pequeña.
Se someten al hueso de un codo guerrillero,
a la remota axila,
a la nuca en declive;
hacen alto en las manos,
manantial de arcanas vibraciones.
La lengua los retiene
en el desfiladero que aísla los pezones,
morados promontorios que erguidamente gimen.
Poderosos ascienden el risco del latido,
la inminencia de amar.
el tembloroso aliento de las cumbres sedientas.
Lentos, suben los labios
hacia el santuario del deseo,
hasta la sonrosada quemazón que los espera.
(1993)
Brindis
Toma la copa de mi corazón
y bebe.
De su cuenco de sombra
paladea
las centellas airosas que me cruzan,
desde el rojo voltaje de sus nervios,
el sabor de mi centro.
Toma mi corazón,
y sorbe
su resentimiento en las rocas,
la espumosa alegría de la mañana,
el dulzor sentencioso de las despedidas,
al atardecer.
Entre tus labios
toma el borde de mi corazón
y saborea
el astringente bouquet de mi secreto.
Si tan siquiera hubiese algo que beber
yo te diría:
toma la copa de mi corazón,
y bebe.
(1993)
Porfía
Esta torpeza de jugarle a la vida
es mala pasada de no poder vencerme;
esta terca manera de quererte,
a punto de ingresar
o ya saliendo del último intento;
este modo obstinado
de reavivar la llama
donde encontrarme un día,
mendiga de tu cuerpo.
La silla
Cuando salí al jardín entré en un sueño;
imán sin voz, vacío luminoso;
desde tu cuerpo ausente y de mi gozo
la silla me habla cuanto más me empeño
en acallar tu imagen en mis ojos.
Me cercan sus espaldas rigurosas.
ofrendándome el sitio donde posas
tus manos, tus caricias en manojos.
En las declinaciones del cordaje
busqué ansiosa el perfil de tu figura
y trenzando mi sed a tu cintura
soñé ser un navío en abordaje.
Mi sonrisa detrás de un jazminero
vio sollozando un ángel agorero.
(1993)
Ángulo
Hoy me puse a pensar en
las ciencias exactas
las líneas,
las figuras,
los teoremas.
Y entre todos los ángulos
escogí para mis horas de naufragio
el secreto refugio de tu axila.
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