Desde China con amor
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La historia que voy a analizar es, en esencia, una amalgama de absurdos, ridiculeces, conmovedoras ironías y violencia, envuelta en la historia de una familia china. Aunque su veracidad ha sido cuestionada, la narrativa ha circulado en internet durante varios años, y desde que la conocí, no he podido evitar reír ante su absurdo. La experiencia de esta familia refleja un espejo ampliado de nuestras imperfecciones, preferencias y la importancia que otorgamos a la apariencia física.
El relato gira en torno a una mujer china obligada por un tribunal a indemnizar a su esposo con 120 mil dólares por engañarlo sobre su belleza y dar a luz a hijos considerados feos. La historia, más allá de su autenticidad, plantea reflexiones sobre la apariencia física como desencadenante de conflictos.
La madre, sometida a múltiples cirugías estéticas, ha gastado hasta 100 mil dólares para transformarse en una suerte de top model exótica. Este proceso, aunque común en la actualidad, abre la puerta a cuestionamientos morales y reflexiones sobre la libertad de acción y el impacto de los estándares de belleza impuestos por la sociedad y los medios de comunicación.
Si has tenido la oportunidad de ver las imágenes de la mujer habrás notado que sus genes hacen parte del grupo de perdedores de la lotería natural, caprichoso juego biológico que en esta época, más que en otras, define nuestra suerte social, laboral y económica. La diferencia con respecto a épocas anteriores radica, entre otros aspectos, en los avances médicos que facilitan el diseño de un cuerpo o una cara a nuestra propia imagen y semejanza, o a la imagen de los sueños o caprichos del amante de turno, o al ideal de mujer perfecta que venden los medios de comunicación masivos.
Pero hay otro aspecto que va de la mano de la técnica, la libertad de acción. Dios ha muerto en los quirófanos. Ya agonizaba penosamente en el inconformismo de quienes no se reconocen a sí mismo a través de su aspecto físico, porque la llamada perfección divina desdice de la noción de justicia humana. Las almas en pena, torturadas por su fealdad a los ojos ajenos, encuentra en la estética la salida del purgatorio hacia el paraíso.
La narrativa sugiere que la búsqueda obsesiva de la perfección física puede distorsionar la realidad y crear seres "mutantes", atrapados en parámetros superficiales y consumistas. Además, se plantea cómo esta búsqueda puede afectar a las personas a nivel emocional y psicológico, llevándolas a tomar decisiones lamentables, como el caso del padre de familia que demanda a su esposa por engañarlo estéticamente.
En última instancia, la entrada plantea preguntas existenciales sobre la búsqueda de la perfección, la aceptación de la imperfección y la felicidad efímera. Se cuestiona si la realidad fija y prefigurada por la sociedad se corresponde con la verdad de nuestras vidas y si la renuncia al propio cuerpo en pos de ideales estéticos es un producto del complejo imperio de las apariencias.
La reflexión concluye con una pregunta provocadora: "¿Me reconocerá Dios cuando me vea en el paraíso?" Esta interrogante busca dejar en el plano terrenal la complejidad de reconocernos a nosotros mismos y a los demás en medio de las múltiples negaciones y actos destructivos que caracterizan nuestra existencia.
¡Libertad... para pensar!
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ResponderBorrarhttp://www.youtube.com/watch?v=aSESiXbuehQ la comilla final no.
BorrarHola, Ainhoa, Gracias, me gustó la canción y la belleza y sensualidad de Marta Sánchez. Como te indiqué en otro enlace, siento que a través de sus líneas se resume bien una experiencia de lo bello totalmente descartada por los dispositivos sociales. Saludos
BorrarYa te imagino riéndote de los "desafortunados" chinos, perversa, no de sus caras, sino de la noticia en sí. El hecho me parece extremo, pero un ejemplo de cómo nos tomamos en serio aquello de la belleza. Supongo que Dios sí nos reconocería al entrar al paraíso, porque si fue Él quien nos creó, lo hizo con esa imperfecta ansia de perfección física. La belleza, tanto humana, como natural, ha sido buscada de una u otra forma en todos los períodos históricos, y en diferentes versiones del concepto de belleza. La forma en que se busca ahora es como todo: rápida, drástica, y con abogados por si acaso. Jajja. Excelente tu escritura.
ResponderBorrarHola, tú, de verdad no paro de reír, es automático, lo recuerdo y suelto la carcajada, que caso más insólito; pero estamos un poco corridos y situaciones como estas bien pueden repetirse en el futuro, y yo seguiré disfrutando.
BorrarJAJA, DEMASIADO CORRIDOS
BorrarQue pena que esa lotería natural es una sentencia tan cierta. Todos debemos tomar el tiempo necesario para ver un poco mas alla de lo superficial antes de descartar a otros seres humanos.
ResponderBorrarHola, Eduardo. Gracias por tu agradable visita y por tus justas y pacificadoras palabras de siempre.
BorrarBueno, una vez mas la estupidez humana haciendo de las suyas. De ser cierto, increíble el caso..pero mas increíble que la justicia, se preste a tamaña ridiculez. No lo conocía. Me parece que los mas damnificados son esos chicos. Que calidad de autoestima pueden tener después de esto?? Una locura! Besos María Eugenia, como siempre, muy interesante e ineligente tu cuestionamiento.
ResponderBorrarYo también tengo dudas sobre la veracidad de este caso, pero al parecer es cierto. Es una muestra, como bien afirmas, de la estupidez humana y de la irracionalidad de algunas leyes que no distinguen entre los derechos y el capricho
BorrarMuy interesante tu planteamiento de la cuestión de la búsqueda de la belleza física, y muy matizado, sin maniqueísmos ni condenas. Me siento muy de acuerdo con lo que afirmas en el texto. estupenda entrada. Un saludo
ResponderBorrarHola, José, Gracias por revisar la entrada y por reconocer cierta imparcialidad en su tratamiento. Saludos también para ti.
BorrarGenial ensayo tuyo en el que solo expones una realidad sin criticar nada mas...Digo yo porque tanto afan por el físico y nadie se cuida el interior que cada vez somos mas inhumanos. Felices fiestas y eres un genio con la pluma!
ResponderBorrarFelices fiestas también para ti, Vero. Espero disfrutes otra de tus estupendas excursiones. Gracias por pasar a visitarme y comentar la entrada. Abrazos
BorrarIncreíble análisis querida niña de nuestro aprecio hacia nuestro físico. Me hiciste reflexionar mucho y sobre muchos aspectos. A veces nos vemos a través de los ojos de los demás y puede llegar a pasarnos que no nos apreciemos por nuestra falta del atractivo físico que otros marcan, también podemos pensar que estamos por encima de estas apreciaciones, este fue mi caso, pero mi operación y la cicatriz de recorre mi desnudez me desmostaron que si que tenía más importancia para mí de la que pensaba. Sólo el tiempo me ha hecho aprender que si Dios existe me reconocerá con la apariencia que vaya, porqué continuo manteniendo quien soy y no no soy una imagen pasajera. Aprendemos querida o al menos eso intentamos. Besos y muchas gracias por tus reflexiones que condujeron a las mías y Feliz Navidad!!
ResponderBorrarHola, querida. Gracias igual por tu análisis, me encanta saber que mis palabras te motivaron tales reflexiones. Sin lugar a dudas, para todos tiene importancia, en mayor o menor medida nuestro aspecto físico, la imagen que ven los otros y las apreciaciones que ella genera. El como vivir esto debería ser una decisión personal, pero aún nos queda mucho camino por recorrer para alcanzar un estado distinto. Abrazos fraternales. !Felices fiestas, princesa!
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