Quiero construirme una vida digna, que no deje dudas respecto a quien soy. Que exponga los fantasmas de mis fracasos al sol de cada día. Que no se defina por la perspectiva de otros. Quiero ser una posibilidad, que se busca entre los márgenes de la confusión y el vacío. Esto que soy, tomado de la mejor versión de mis fantasías más locas, no tiene límites. Es una fuente inagotable de propuestas. Me reinvento paso a paso. Soy un instrumento de la gran orquesta de la vida; la mejor música para mis oídos emana de mí ser en sintonía. He fracasado sí y de forma estruendosa, en el amor, al elegir un oficio, en la crianza de mis hijas, en mis aspiraciones de éxito y ventaja económica; en ser una chica de portada o una influencer que da pautas a quienes creen navegar a oscuras. No soy una mujer prototipo. Soy un reducto, un intento fallido. Erró el mundo en su propósito de convertirme en títere y hacer de mi historia un ...