Medición del dolor
Imagen de Raphael en Pixabay
El dolor, su puerta giratoria, conduce —indiferente— a cualquier parte. El tiempo es la maleza en el camino. Diletantes, tropezamos sus motivos, arrojados al azar como señales. Pocas veces olvidamos el sendero que se adhiere a los pies igual que un huérfano. Pero nunca regresamos al comienzo ni golpeamos las creencias contra un muro: una, dos, tres… tanta fe, hasta que sangra ese yo, la triste herida. Avinagra los días más soleados, y nos duele más allá de lo medible.
¡Libertad...para pensar!

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