Entradas

Blanca noche

Imagen
Plaza de la Constitución, Guaduas, Colombia. Llegó el invierno,  vestido de blanco,  resplandeciente invade  mi mañana ennegrecida. Blanca lluvia sabia y cómplice; entretejida en mis penas, telaraña. Blanca lluvia dulce y agria, no robes resplandor a mis ocasos, tú, visillos de mi asombro. Blanca lluvia,  fulgor de ausencia, ilumina estos ojos ciegos que te reciben a tientas. ¡Libertad... para pensar!

Mi casa, mi morada

Imagen
Laguna de Fúquene, Colombia. Los años familiares son escombros, pierden vigor bajo la ardiente luna. Ahoga mi memoria adormecida el polvo, que desprenden los restos apilados. El viento arrastra entre murmullos los otrora puntales de mi vida, y bajo fosas lejanas se extienden mis raíces. ¡Libertad... para pensar!

21 gramos

Imagen
Mi sombra es la soledad.  Tiene mis huesos, mi exacto frío.  Pesa sólo 21 gramos  y su tacto es el del luto  sobre la piel desnuda.  No se proyecta más allá;  el futuro, agreste, aún no existe.  Bendita soledad que me construye,  cada noche perece a cielo abierto  y con la luz renace, caminando. ¡Libertad...para pensar!

Al caer la tarde

Imagen
Al caer la tarde.  Lago De Garda - Fotógrafo Paolo Cesare Butturini. Al caer la tarde un horizonte plateado  e  inagotable,   emerge del mar  y en silencio pinta el cielo. En el límite de   las aguas  el infinito se hace promesa. La tarde ofrenda  el aroma de los sargazos  y  la noche agradecida  desciende a besar el suelo, mientras el Benaco  difumina al sol en su huida. ¡Libertad... para pensar!

El Dios de mis padres

Imagen
Cucunubá, Cundinamarca, Colombia           Desconocían mis padres en su sabiduría, oculta bajo capas y capas de preceptos inventados por otros, que la idea de Dios, aunque parezca rígida, es funcional.  Se acomoda a los gustos y tendencias del público más exigente.  Sin embargo, mis padres me legaron un saber incuestionable, antiguo y pendenciero, lleno de catedrales, monjas y clérigos, que representan el vínculo entre nosotros y una imagen divina al uso de estrategias institucionales.  Una idea oxidada que corroe cualquier indicio de libertad más allá del canon.     Mis padres nunca hablaron de sus creencias ni de sus miedos.   De lo primero hay que decir que para ellos Dios era la única cosa cierta, las tragedias, el hambre y los conflictos ocurrían porque los pobres cierran la lista de prioridades de lo divino, o porque en sus afanes diarios se olvidan de creer lo suficiente.  Por su parte, el miedo re...

¿Por qué te quiero?

Imagen
Te quiero y sigo a la tierra,  en su órbita, a la caza de algo eterno e inalcanzable.   Te quiero porque la luna sólo alumbra si la iluminan  y siempre es distinta Porque las estrellas extintas  palpitan en lo alto del cielo y mis ojos no verán cuando se apaguen.   Porque tras un largo verano  la lluvia es el maná esperado. Porque el océano ruge en mi ventana,  cada tarde. Los ríos son arterias y el agua no tiene forma  y cabe en todo. Te quiero porque mi cuerpo  es un brote que le nació a esta tierra.   Porque el lenguaje  es mi prisión perpetua.   Mis razones cantos de sirenas, y me existencia  testigo de lo incomprensible. Te quiero porque sí. ¡Libertad... para pensar!

Pequeñas alegrías

Imagen
Cañón del Chicamocha, Santander, Colombia El mundo espera que mueras de olvido, cuando nada te recuerde ni tú mismo; vencido sea tu impulso  y con temores te asomes al abismo. pero mi alma duerme cada tarde, cuando mi cuerpo pierde la batalla; se abre en soledad a la alborada, con ímpetu y sin dudas  engancha un tren que desalinea la utopía. El mundo espera que afanes tus pasos, avances fatigado a contratiempo, enfrentes en tu andar noches sin luna, te humille su alargada estampa, y acalles los anhelos en tu vientre. pero mi ruta se delinea paso a paso, conforme al trazo corto de los días. Anhelos es la piel de mi destino y gana flacidez en el trayecto; mas este andar se expande si fronteras, y se hace infinitud entre mis piernas. El mundo espera que muera de olvido, Yo deseo vivir mientras recuerde. ¡Libertad... para pensar!